Opinión: Los falsos jurisconsultos colaboradores del caos anarquico Venezolano

El día de ayer publiqué un artículo llamado "El Decálogo del Jurista" de Ignacio Burgoa, que encontré en la página de juristas de la UNAM, el cual trata de una serie de principios que deben seguir los abogados en fervor del buen estudio de la ciencia del derecho y de nuestro rol en la sociedad como precursores del mantenimiento del Estado de Derecho, siguiendo por supuesto, los principios de ética y deontología jurídica del abogado en ése honor insigne de representar nuestro título en la sociedad. Dicho artículo captó mi atención, por el afán que tengo de estudiar todos los aspectos sociales, psicológicos, legales y filosóficos que sirvieron de puente y transición a éste terrible momento histórico que vivimos en la actualidad en Venezuela, dónde la materia de la legalidad se encuentra prácticamente extinta, y se hace cada vez más evidente el hecho de que nuestra Constitucionalidad, la Democracia y el Estado de Derecho está siendo totalmente violado por quienes se supone en el ergo jurídico, especialmente, del escalafón judicial, juegan el papel de jurisconsultos. 


Así que me dí la tarea de buscar el libro de Ignacio Burgoa, "El Jurista y el Simulador del Derecho" que hacían referencia en dicho artículo, para comprender un poco más, aquello del simulador del derecho que captó mi atención, dónde inevitablemente no pude dejar de identificar a los Magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, pero también, a algunos colegas que se encuentran en otros cargos no precisamente jurisdiccionales, pero que sí intervienen en lo que debería ser el sistema de justicia venezolano. Es lamentable que estamos viviendo en una dictadura gracias a la complicidad de quienes no sólo tienen el deber legal de proteger al Estado y la Constitución, sino moral, por el cargo que ocupan, sin embargo, ésta cuerda de aberraciones antijurídicas a las que día a día nos vemos sometidos, dónde las instituciones legales se han desnaturalizado, desvirtuado, desconceptuado, y finalmente, flagrantemente corrompido con toda la intención vil de mantener un régimen que nada funciona y los venezolanos estamos en totalmente en desacuerdo, sólo se ha podido materializar y prorrogar por la labor constante de los jurisconsultos del TSJ de inventar cualquier cantidad de falacia con apariencia legal, para legalizar lo ilegal y constitucionalizar lo inconstitucional. 

Entre otras cosas, quise traerles un extracto de lo que para Burgoa debe ser un jurisconsulto "La actividad del jurista se realiza a través de distintos: tipos interrelacionados que reconocen como presupuesto fundamental el del jurisconsulto. Su concepto es equivalente al de jurisprudente, pues ambos denotan sabiduría del Derecho o jurisprudencia. Así, "prudente" y "consulto" son sinónimos de "sabio", "docto", "entendido" o· "maestro" en la ciencia jurídica," cualidades que necesariamente deben concurrir en todos los tipos de actividad del jurista, como son, el abogado, el juez y el preceptor.", en ése sentido, "Sería absurdo, en efecto, que ninguno de estos tipos debiese conocer la ciencia del Derecho y que su conocimiento sólo se reservase al jurisconsulto o jurisprudente, pues únicamente el llamado "legista" puede prescindir de él, toda vez que su "sapiencia" se reduce a la ley positiva, que de ninguna manera agota el amplio campo jurídico", por lo tanto un jurisconsulto no sólo es una persona titulada de Abogado que ejerce el derecho, que conoce la ley, la doctrina y la jurisprudencia, sino que la consulta, la prevé, la entiende y actúa prudentemente para el mantenimiento de la ciencia del derecho, el jurisconsulto es una persona que estudia constantemente el derecho a medida que avanza en su carrera, y en paralelo trabaja el conocimiento y la experiencia, pudiendo concurrir entonces en el Abogado, el Juez o el maestro que enseña el Derecho, evitando así un fenómeno al que Burgoa llama "desjuridización", refiriéndose a los muchos licenciados y doctores en Derecho que, en atención a diferentes causas, se han alejado de la ciencia jurídica, y en ése sentido, proclama "No son ni abogados, ni jueces, ni profesores de Derecho y mucho menos jurisconsultos. La política y los negocios económicos suelen cancelarles las vías para mantener actualizado y actuante el grado académico que algún día obtuvieron, quedando al margen del mundo jurídico por imposibilidad, aleatoria o deliberada, de no estudiar ni experimentar el Derecho en ninguna de sus formas. La ambición de poder, el relumbrón burocrático o el anhelo de hacer dinero, eliminan su débil y poco arraigada vocación, colocándolos fuera de la jurisprudencia y convirtiéndolos en "jurisignorantes" y, por ende, en frustrados en lo, que a los requerimientos científicos de su titulo o diploma concierne, aunque lleguen a ser prósperos y exitosos en las actividades que no determinaron sus empolvados y hasta extintos estudios universitarios. i Cuantos licenciados y doctores en Derecho hay que no están a la altura de estas calidades, contrayéndose a ostentarlas en membretes. y tarjetas de visita con afán de presuntuosidad! No estudian, ni enseñan, ni investigan el Derecho ni lo aplican como abogados o jueces; y cuando se les presenta la necesidad de impetrarlo, acuden por vía de consejo, patrocinio o asesoría a un jurista, a despecho de sus pomposos grados académicos.". 

Ya entendemos aquí no sólo la importancia de la independencia del Poder Judicial, sino también el rechazo hacia quienes se encuentran en éstos cargos que han sido apéndices importantes al régimen para la condenación de la Democracia y el Estado de Derecho en Venezuela y la instauración de la Dictadura. Pudiera ser entendible que nuestros jueces y magistrados sean adeptos a una ideología política y ejerzan el derecho al voto, en virtud de sus derechos civiles como persona, sin embargo, es inaceptable el activismo político, el hecho de que estén inscritos en un partido político, que manifiesta y públicamente den razones y opiniones políticas, que mantengan un discurso político inclusive en la redacción de sus Sentencias, que la política y el beneficio económico a cambio del mantenimiento de ésta dentro de un Sistema Judicial, esté tan latente, que hayamos recaído en violaciones inclusive ultrajantes a los Derechos Humanos, que estén perfectamente convalidadas por un Tribunal. Ésto no sólo es una conducta contraria a la Ética del Juez, a la real actividad jurisdiccional y la responsabilidad del Estado de garantizar la Justicia, el Estado de Derecho o inclusive, el derecho a la imparcialidad judicial que tenemos los ciudadanos, es decir, de ser juzgados por un juez imparcial, y finalmente, es un atropello contra del propio sentido y concepción de justicia. Han sido los intereses económicos de estos jurisignorantes y el mantenimiento de la política y persecución judicial, tan prejudicial y dañino para el sistema de justicia venezolano, que hoy en día prácticamente no existen jueces que hayan ganado su cargo por concurso público, sino puesto bajo convenimiento del régimen dictatorial con la intención de prevalecer en el caos anarquico que promueve, y éstos jueces y magistrados, se mantienen siguiendo órdenes y permitiendo cualquier clase de ilegalidad por estar bajo amenaza de pérdida del cargo, ya que es evidente, que su cargo no se ha hecho por rango meritorio sino partidista. 

Aquí sólo hablo del caso de los Jueces, pero entendemos que el Sistema de Justicia Venezolano, no sólo lo conforman los Magistrados, Relatores, Jueces, Secretarios, Asistentes, Alguaciles y demás miembros, tenemos también una ausencia en el reclamo del cumplimiento de la Constitución y la Justicia por parte de todos los demás cuerpos que conforman el Ministerio de Interior y Justicia, El Ministerio Público, La Defensoría del Pueblo, La Defensoría, Pública, La Procuraduría del Estado, estamos ante una complicidad latente de todos los Abogados en sus distintos cargos y roles dentro del Estado, que se han comprometido con la ilegitimidad, la ilegalidad y la inconstitucionalidad, afectando completamente un pueblo, en virtud de meros intereses personales. Y es lo que lleva a preguntarme, ¿A caso no se sienten responsables, a caso ustedes, sus familiares, sus amigos no sufren las precariedades que sufren día a día el pueblo venezolano?, ¿O es que todos ustedes viven en la falacia socialista?, lo cierto es que ante toda la situación social, siguen siendo cómplices de la Dictadura, siguen aplaudiendo las improvisaciones que están hundiendo económicamente, socialmente y democráticamente éste país, siguen repitiendo un discurso que sólo ha servido para lavar cerebros y aumentar el resentimiento social, siguen aquello que no aporta soluciones.

Abg. Oreana Díaz.


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